dimarts, 6 de gener del 2009
dimarts, 23 de desembre del 2008
dissabte, 13 de desembre del 2008
A las tres de la mañana, llegó a la casa con tres strippers a las que ninguno de nosotros conocía. Aún estaba usando la misma ropa que en el Show -una playera morada sin mangas con estrellas plateadas, pantalones cortos de mujer sobre medias rojas y botas militares- y estaba más que ebrio. Sus ojos se movían de lado a lado tan rápidamente que eran un borrón y jugueteaba maniáticamente con el arete de su labio mientras balbuceaba incoherentemente sobre algo que parecía importante para él. Mirándolas de cerca, las strippers tenían las piernas, brazos y los cuellos lastimados y descoloridos, como si se le estuvieran acabando las cenas en que inyectarse. Sus dientes estaban rotos y chuecos como velas derretidas en un pastel. Al tiempo que se tambaleaban salvajemente por la habitación, ofreciendo a todos heroína, valiums y cualquier cosa que estuviera recolectnado pelusa en sus bolsillos, Brad parecía colapsarse, se retorcía en el sofá y estaba tan desorientado que no recordaba su propio nombre. El sudor corría por su rostro y goteaba sobre su ropa. Por un segundo, pareció recobrar sus sentidos. Me miró a los ojos, después cayó al piso, inconsciente. Su rostro estaba verde pálido del tinte que le habia escurrido a la frente junto con el sudor y sus uñas sin pinura ahora estaban azules y moradas.
divendres, 12 de desembre del 2008
Cuando todo el mundo quiere destruirte, todos los días son tu último día y cada actuación puede ser la última. El Anticristo no soy sólo yo. Es un estado mental colectivo del que Estados Unidos necesita que le despierten. Ese es el propósito de esta gira, quizás de mi vida: hacer que los estadounidenses se den cuenta que no tienen que creer en algo sólo porque se lo han estado inculcando toda la vida. No se puede oír a alguien que nunca tuvo sexo o tomó drogas, diciéndote que están mal. Sólo a través de la experiencia cada uno puede determinar su moralidad. Ser humano no es tener que estar buscando constantemente perdón por serlo, sino llevar, como individuo, una existencia libre de culpa. Es lo que siempre ha temido la iglesia, si olvidas la idea de Dios y crees en ti mismo, el mundo se acaba.


